De una vida sedentaria a correr la Titan Desert

Experiencia personal de cómo el deporte te cambia la vida

 

El deporte es salud, he ganado en calidad de vida. Pero no ha sido fácil

En estas dos frases se podría resumir la experiencia personal de Carlos T. Un deportista fénix que resurgió del sofá y el tabaco para cambiar de vida y marcarse nuevos retos en el deporte.

Carlos es una persona con la que mucha gente se puede identificar. Una persona amable y simpática que trabaja como consultor entre semana y que el fin de semana aprovecha para pasar tiempo con sus amigos y su pareja.

Pero desde hace un tiempo, Carlos es algo más. Carlos es ciclista. No es un simple hobby. Se ha convertido en una faceta más de su vida, en algo que le define. Sin su bici, Carlos ya no sería Carlos. Porque el ciclismo le ha aportado cosas buenas en la vida a las que no piensa renunciar.

Esta historia la protagoniza Carlos, pero podría ser tu historia. La historia de cualquier persona que, simplemente, quiera ser mejor. Sea a través del deporte u otras vías.

 

Todo empezó con una decisión repentina.

 

Cuando era más joven, Carlos practicaba motocross y mountain bike como hobby. Y se le daba muy bien. Pero los estudios cada vez más exigentes y, más tarde, el trabajo le quitaba el tiempo y las ganas de hacer deporte. Es normal, a todos nos ha pasado.

Pasaron los años y el tiempo que antes dedicaba a sudar en la moto se vio sustituido por trabajar, fumar, salir con los amigos a cenar o a tomar unas cañas… La vida sedentaria se adueñó de su día a día.

Un buen día se dio cuenta de que, las pocas veces que cogía la moto o la bici de montaña, ya no rendía como hace unos años. Se cansaba rápido, no era tan ágil, se ahogaba… cada día era más evidente. No sólo en su físico, el sedentarismo también estaba dejando su marca en su vida profesional y personal.

Carlos lo vio claro y tomó una decisión. Un golpe sobre la mesa acompañado de un grito: “Voy a dejar de fumar”.

Y cumplió su promesa. Durante los 6 meses siguientes no volvió a poner un cigarrillo en su boca y se preocupó por comer de forma más saludable.

Sin embargo, después de 6 meses, su rendimiento deportivo no mejoraba. “Seguía ahogándome en la bici. Seguía flojo en la moto. Pensé que algo estaba fallando

En este punto muchos tirarían la toalla. Pero Carlos no. Había tomado una decisión y no se iba a rendir ante el primer problema, “Busqué más soluciones. Primero fui a una dietista y con su asesoramiento profesional empecé una dieta muy fuerte. Después, me puse a entrenar seriamente con la bici cada día.

 

Los resultados, por fin, aparecieron.

 

A los 3 meses había pasado de 85 a 67 kg de peso. Ya podía hacer salidas fuertes en bici y rendía bien. Siempre con el control y apoyo de profesionales, porque estas cosas no se pueden hacer a lo loco”.

Todo esto cambió la vida de Carlos. Está en forma tanto física como psicológicamente. Además de rendir mejor en la bici, también lo hace en el trabajo. En general, se nota más relajado y feliz. Más sano.

El trabajo me genera estrés y el deporte se ha convertido en mi forma de desestresarme cada día. Me relaja. Este nuevo estilo de vida me aporta un equilibrio vital que se nota en todas las facetas de mi vida

Además, el hecho de ver que su esfuerzo sacaba buenos frutos le dio seguridad para afrontar retos personales y deportivos cada vez más ambiciosos.

“He ganado calidad de vida. Se nota en mi forma de ser, en mi comportamiento y, lo más importante, en mi salud”

Pero la historia no acaba aquí. Esta es la cuestión. No hay una meta en la que puedas parar. Nos guste o no, llevar una deportiva y sana implica dos cosas: constancia y superación.

Hacer deporte, comer bien, no fumar y llevar un estilo de vida sana cada día no es fácil.Salir en bici a las 21:00 después de trabajar intensamente, me da pereza ¿a quién no? Estás cansado del trabajo y piensas en lo que te viene mañana… Cuesta mucho ser constante”.

La rutina no es el único enemigo. En la vida surgen problemas de todo tipo que pueden convertirse en la excusa perfecta para no seguir adelante “Todavía arrastro problemas de mi vida anterior. Sobre todo, dolores en la espalda que muchos días me limitan en la bici. Me obligan a parar o no forzar.”

Cuando te ves atado por estas circunstancias puedes hacer dos cosas. Puedes limitarte a hacer lo mínimo. O puedes hacer como Carlos: tirar de fuerza de voluntad y superar las adversidades. Al fin y al cabo, el mar en calma no hará experto al marinero.

Por un lado, lo de la espalda lo sigue trabajando “Voy a osteópatas y fisios para arreglarlo. Mantengo un control regular y hago ejercicios para mejorar”.

Por otro lado, tiene un truco para la constancia: las carreras. “Gracias a estas metas, te obligas a salir cada día. Aunque sólo sea por el miedo de no llegar preparado a la carrera y hacerlo mal. Siempre intento tener una carrera a 2 meses vista” Empezó con carreras pequeñas, de 40/50km con 1.500m de desnivel, y poco a poco va subiendo la dificultad.

 

Los próximos retos de Carlos son ambiciosos.

 

A finales de septiembre participa en la Catalunya Bike Race (que se disputa en la Cerdanya). Una carrera de 3 etapas espectacular y muy exigente “Son 3 días de carrera. Cada etapa es más dura que la anterior y encima tienes que cargar con el cansancio acumulado. ¡Va a ser muy divertido!”.

Su siguiente objetivo es una locura. Una de las pruebas de más nivel en el mundo del ciclismo de montaña: la Titan Desert. “Es mi sueño. Será una guerra contra mí mismo. La preparación psicológica es importante y todo el deporte que he hecho durante los últimos años me ha ayudado a ser más fuerte en ese sentido. Creo que voy por el buen camino

En definitiva. Quién dijo que hacer esto es fácil, miente. Para ser deportista hay que pasar por lo que ha pasado Carlos: superación personal, constancia, fuerza de voluntad y paciencia.

Los resultados no son inmediatos. Pero cuando llegan, te aseguro que valen la pena.

Las claves del entrenamiento en altura, por Fer Sagredo

Es mucha la información que podemos encontrar sobre el entrenamiento en altura. ¿Cuáles son los beneficios? ¿Qué proceso debemos seguir? ¿Cuándo aparecerán dichos beneficios? ¿Cuánto tiempo hay que entrenar en altura? Seguro que tú también te has hecho estas preguntas. Voy a explicarte cuáles son las claves de este tipo de entrenamiento.

Cuando haces ejercicio, la sangre lleva el oxígeno a los músculos a través de los glóbulos rojos. Así alimenta a los músculos (como si el oxígeno fuera la gasolina de un coche, para que me entendáis) para que puedas ejercitarlos. De forma continuada.

En grandes altitudes la presión atmosférica disminuye, por lo que la cantidad de oxígeno también lo hará y el rendimiento disminuirá. Para que os hagáis una idea, a 2500 metros de altitud tenemos un 27% menos de oxigeno al respirar. El cuerpo se acostumbra a esta falta de oxigeno segregando la hormona Eritropoyetina (EPO) en forma de glóbulos rojos, aumentando así la capacidad de llevar el oxígeno a la sangre y es por eso que mejora nuestro rendimiento. La mejor altitud para el entrenamiento en altura es diferente según la respuesta de cada persona, pero suele estar entre 1800 y 2400 metros.

Una concentración en altura debe tener una duración mínima de unas tres semanas. El cuerpo tarda bastante en aclimatarse a la altitud y la primera semana debes hacerla a baja intensidad para que el cuerpo se empiece a adaptar. No importa tanto el volumen, ya que puedes sumar horas de entrenamiento siempre y cuando sean a baja intensidad. De hecho, los dos principales errores que cometen los deportistas cuando van a entrenar en altura son intensidades demasiado altas y tiempos de recuperación demasiado cortos.

Antes de programar una concentración en altura es importante tener en cuenta el nivel del deportista. Una buena base de entrenamiento es recomendable, así como el hacerse una analítica para comprobar que todo está en orden. Además, en la mayoría de los casos también es recomendable un suplemento de hierro y vitamina C para mejorar la asimilación del propio hierro. Si los niveles de hierro son bajos, habrá poca segregación de Eritropoyetina y no tendremos una buena respuesta hematológica al entrenamiento.

Existen muchos métodos de entrenamiento en altura, pero los dos más efectivos y que han demostrado que mejoras el rendimiento son:

  • Entrena en altura – vive en altura: consiste en realizar las sesiones de entrenamiento en altitud, además de residir a tiempo completo en altura. Es el método más común.
  • Entrena bajo – vive alto: es un método novedoso cuyo uso va al alza por los buenos resultados que aporta. Consiste en residir en altura pero realizar las sesiones de entrenamiento a una altitud más baja, ya que el cuerpo produce adaptaciones beneficiosas viviendo en altitud. Al no estar las 24 horas en altura, durante las sesiones de entrenamiento se pueden hacer intensidades mayores y ritmos más altos. Este método se puede utilizar viviendo a gran altura y bajando a cotas más bajas para entrenar o con las tiendas de hipoxia para dormir.

Si no haces una correcta adaptación a la altitud, sometes al cuerpo a un exceso de estrés que le llevará a no asimilar el entrenamiento. Es el error más común de la gente que va a entrenar en altura. Vas mentalizado para entrenar, vas con gente y empiezas demasiado fuerte. La clave es hacer una primera semana con mucha cabeza y a baja intensidad para posteriormente introducir la intensidad de forma progresiva. Una vez superada esa primera semana de adaptación, las dos o tres siguientes ya se puede introducir intensidad progresivamente, pero siempre teniendo en cuenta que no estamos a nivel de mar.

También es importante saber que a grandes altitudes hay una pérdida de masa muscular y, en consecuencia, una progresiva disminución de la fuerza. Aunque parece contradictorio, con el entrenamiento de fuerza en altura, hay mejoras más grandes de fuerza y masa muscular que a bajas altitudes. Por eso es recomendable no dejar de lado el entrenamiento de fuerza cuando estás en altura.

Ahora, una vez acabadas las tres semanas de entrenamiento en altura… ¿cuándo es mejor competir? Hay muchas teorías sobre cuando competir y científicamente no hay nada que esté demostrado que sea mejor. Por el momento sigue siendo muy personal, y cada atleta o entrenador tiene sus teorías de cuando le va mejor a cada deportista. Lo que sí se recomienda es no programar la primera concentración en altura que hagas antes de una competición importante.

Fernando López de Sagredo

Deportista de élite y graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte